Un viernes oscuro, lleno de dolor y espanto, que solemos llamar Santo
Un viernes oscuro, lleno de dolor y espanto, que solemos llamar Santo
"Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo."
(1 Juan 2:2)
Hola visitante, qué bueno es tenerte de acompañante.
Soy Gerwuer el Navegante, y este es el canal por donde suelo navegar.
La Semana Santa ya está terminando. Llega el tiempo para el descanso y es verdad que algunos tenían este día muy esperado para disfrutar de todo lo planeado, sin llegar a entender o meditar en lo que pasó hace tiempo atrás.
Hoy te invito a seguir reflexionando sobre lo que pasó en el Monte Santo.
Día a día he ido compartiendo un solo versículo de lo que Juan ha dejado escrito en su primera carta.
El versículo de hoy es muy apropiado, pues me recuerda que Jesús se ofreció como el Cordero Sagrado.
Él murió en la cruz clavado, dejando su vida en el madero. Abrió un camino nuevo.
Solo Jesús es LA PROPICIACIÓN, es decir, el sacrificio perfecto, completo y aceptado por Dios para dar salvación.
Hay una gran pregunta que siempre trae confusión y discusión:
¿Por quiénes murió Jesús?
¿Fue su sangre derramada tan solo por un grupo exclusivo de personas preseleccionadas?
Eso es lo que algunos creen entender, pero debes saber, mi querido marinero, que Jesús el Cordero fue sacrificado para dar salvación al mundo entero.
Medita en lo que dijo Jesús, anunciando que llegaría el momento de su muerte en la cruz:
"Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo."
(Juan 12:32)
Él es el Cordero que vino del cielo. Es el único mediador para que podamos tener paz con Dios el Creador.
Tan solo por la sangre de Jesús puede el ser humano alcanzar el perdón.
Y ese es el gran mensaje que quiero dejarte hoy.
Jesús fue entregado en generosa provisión como la única salida, la única solución.
Quienes crean de todo corazón y acepten por fe su muerte y resurrección alcanzan vida eterna, alcanzan redención.
Son perdonados y liberados de toda condenación.
No interpretemos mal la Biblia, tratando de ajustar algunos versículos para defender una postura cerrada.
Es más que claro y evidente que Jesús murió y derramó su sangre por toda la humanidad, porque todas las almas están perdidas y necesitadas de su gracia y su bondad.
"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."
(Romanos 3:23)
Pero Dios ha ofrecido una forma de encontrar perdón, una forma de ser liberados del juicio que nos lleva a la perdición.
Dios ha decretado que salvará a todo aquel que cree en la obra redentora de Jesús.
¿Conocés estás palabras de Jesús?
"Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su único hijo ..."
La Pregunta entonces sería: ¿Para qué ha dado Dios a su único hijo?
La respuesta es muy clara:
"Para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna."
(Juan 3:16)
¿Puedes ver lo que esto significa? ¿Lo entiendes? ¿Lo crees?
Por favor detente y lee lo que dice Jesús:
"Porque de tal manera AMÓ DIOS AL MUNDO, que HA DADO A SU HIJO UNIGÉNITO, para que TODO AQUEL QUE CREE EN ÉL, no se pierda, mas TENGA VIDA ETERNA.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
EL QUE EN ÉL CREE, NO ES CONDENADO; PERO EL QUE NO CREE, YA HA SIDO CONDENADO, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
(Juan 3:16-18)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
EL QUE EN ÉL CREE, NO ES CONDENADO; PERO EL QUE NO CREE, YA HA SIDO CONDENADO, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
(Juan 3:16-18)
La invitación se ha extendido generosamente para toda la gente.
El Señor vino humildemente y puso su cuerpo en sacrificio propicio.
Tristemente, son muchos los que no lo han recibido, no han creído, no han entendido.
Déjame decirlo claramente:
Si rechazas esta verdad, te condenas por tu propia incredulidad.
Dios ha extendido su gracia, su misericordia y su bondad.
Tú eres responsable por despreciar un sacrificio inigualable.
El Evangelio no es un mensaje para guardar, es para compartir.
Como dijo Pablo, yo también quiero hoy decir que:
No me avergüenzo del evangelio, porque sé que es el poder de Dios para salvar al pecador, ya sea judío o sea de cualquier otra nacionalidad.
(Ver Romanos 1:16)
Jesús murió para salvar a la humanidad, pero solo se beneficia quien acepta su obra propicia y decide seguirlo como discípulo, tomando la cruz cada día.
"Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame."
(Lucas 9:23)
Ser un cristiano auténtico no se trata de adorar una cruz de madera o llevarla tatuada en el pecho. No se trata de adorar un símbolo, ni de tener una imagen colgada en la pared de la casa, sino más bien de creer y obedecer todo lo que La Biblia nos manda hacer.
Recuerda además que el cielo no se gana por las buenas obras, pero se reconoce a los cristianos verdaderos porque hacen buenas obras en el mundo entero.
Ser un discípulo de Jesús es morir al yo, al orgullo, y al pecado.
Es vivir para hacer la voluntad de Dios, tal como lo hizo Jesús en Getsemaní y en el Calvario.
¿Qué harás con el mensaje que te acabo de compartir?
¿Lo crees de verdad?
Entonces compártelo con alguien más.
Vivamos lo que proclamamos. Honremos el evangelio.
Entreguemos todo al Señor y mostremos al mundo su amor.
Cristo murió por nosotros. Este es el mensaje verdadero y fiel.
Ahora nosotros vivamos solo para Él.
Para terminar te recomiendo que escuches este episodio en la Perla del Navegante:
Me encantaría leer tu opinión, tu comentario, tu sugerencia o tu experiencia con Jesús.
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Hasta la próxima, mi querido navegante, si es que el Señor no regresa antes.
Te saluda con esperanza,
Gerwuer, el Marinero del velero que navega rumbo al cielo.


Muy linda reflexión hermano! Gracias!
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