Aliento en alta mar: Instrucciones del Manual del Capitán para su tripulación en tiempos de turbulencia
Antes que nada quiero decirte :
¡BUENOS DIAS! 🌅
Mucha gracias por acompañarme en este viaje por el mar de la vida. ⛵
Mi querido marinero,
NO TEMAS,
no abandones el barco:
Hoy te comparto algunas palabras de nuestro Buen Capitán. Esta es una reflexión que espero te ayude a soportar la tormenta y la aflicción.
Tal vez te encuentras pasando por un tiempo de grandes sacudidas mientras navegas junto al Señor. Temes que la embarcación se parta en dos. Temes que todo se hunda y no sabes cómo seguir.
Pero si Dios está al mando del timón,
Presta atención, marinero fiel:
En el velero somos muchos los que navegamos, pero tenemos un solo Capitán.
Como dijo Pablo:
"Nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros."
(Romanos 12:5)
Leamos juntos
Colosenses 3:16-17:
"La palabra de Cristo viva en ustedes abundantemente. Enséñense y amonéstense los unos a los otros con toda sabiduría. Canten con gracia en sus corazones al Señor, con salmos, himnos y cantos espirituales. Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él." (Colosenses 3:16-17)
Así como Pablo escribió a los colosenses para animarlos a permanecer firmes en la Palabra, hoy te animo también a ti:
La Palabra de Cristo debe vivir en ti con todas sus riquezas.
Porque solo Su Palabra trae vida y salvación.
Eres llamado a instruir y exhortar con el amor del Señor, pero también a recibir con humildad la corrección.
Y sobre todo, nunca olvides MANTENER LA UNIDAD.
¿Qué es la Unidad en la congregación?
La Unidad es lo que ocurre, por ejemplo, en la TRIPULACIÓN de un velero. Cada uno cumple un papel: uno ajusta las velas, otro guía el timón, otro observa el rumbo. No todos hacen lo mismo, pero todos cooperan con un solo propósito: avanzar, enfrentar las olas y llegar al destino.
Así también debe suceder en la congregación: aunque somos distintos en dones, personalidades y maneras de obrar (1 Corintios 12:4-6), todos servimos y perseguimos el mismo fin: RESCATAR LAS ALMAS QUE NAVEGAN PERDIDAS Y EDIFICAR EL CUERPO DE CRISTO (Efesios 4:3,13).
¿Y qué es la Uniformidad?
La uniformidad sería que todos quisieran hacer lo mismo al mismo tiempo. Todos queriendo dirigir el timón o subir la vela, ignorando lo que realmente necesita el barco.
En la congregación, esto ocurre cuando se espera que todos piensen, actúen y hablen igual en todo, incluso en asuntos no esenciales. Pero ESO NO EDIFICA. ESO DIVIDE.
Muchos han perdido la verdadera unidad por intentar imponer uniformidad.
Jesús oró para que fuéramos UNO, no para que fuéramos IDÉNTICOS (Juan 17:21).
Pablo nos recuerda que somos un solo cuerpo, aunque cada miembro tenga una función diferente (1 Corintios 12:12-27).
La verdadera unidad nace del Espíritu, no de la presión externa.
En medio de tus pruebas, mantén un corazón agradecido.
No descuides tu tiempo a solas con el Buen Capitán que camina sobre las olas.
Alábalo con salmos, con cantos que brotan del Espíritu y no del ruido del mundo.
No llenes tu alma de pensamientos vacíos disfrazados de sabiduría humana.
Edifica sobre la Roca, no sobre arena.
"Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16).
Si quieres permanecer firme en la tormenta, no te apartes de Su Palabra.
No te creas el más sabio.
No pienses que puedes evitar la aflicción.
En este mar de la vida, todos enfrentaremos tempestades.
Pero si el Buen Capitán está contigo, NO NAUFRAGARÁS.
Jesús es la Palabra firme que sostiene cuando todo tiembla.
Él mismo nos dijo:
"En el mundo tendréis aflicción, pero confiad: Yo he vencido al mundo."
(Juan 16:33)
¿Unidad o Uniformidad?
Como vimos, en la embarcación del Buen Capitán, cada marinero tiene un rol diferente, pero todos seguimos un mismo rumbo.
El vigía no es igual al navegante, ni el timonel cumple la función del encargado de las velas, pero todos comparten una misma visión y una misma esperanza: llegar al puerto señalado por el Señor.
La unidad no exige igualdad externa, sino conexión con el corazón del Capitán.
Debemos ser diligentes, atentos y serviciales, buscando conservar la unidad del Espíritu, incluso en medio de la diversidad.
"Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un solo cuerpo y un solo Espíritu […] un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo."
(Efesios 4:3-6)
Nadie debe mover las velas para otro rumbo.
Nadie debe usar su don para fines distintos a los del Capitán.
La clave está en aferrarse a la Palabra, el libro del Capitán.
Solo así sabremos qué rumbo seguir y cómo usar los talentos que Él nos dio.
"Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios."
(1 Pedro 4:10)
En este velero de la fe, hay un solo Manual de navegación y un solo Dueño de la brújula:
Jesús, nuestro Capitán.
Confía en Él.
Ajusta tus velas a Su verdad.
Mantén la mirada en el horizonte eterno.
No desvíes tu rumbo.
Deseo que cada oleaje de esta vida te acerque más a Su presencia.
¿Estás listo para seguir navegando con Jesús como tu Timonel?
¡Nunca sueltes el timón!
ÉL SEÑOR NO HA SOLTADO EL TUYO.
Si este mensaje fue de bendición para ti, te invito a dejar un comentario.
Me encantaría saber de ti y acompañarte en este diario navegar.
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La Perla del Navegante
¡Dios te bendiga y guíe tu travesía!
—Gerwuer ⛵

Muy bueno Germán!
ResponderEliminarHola, muchas gracias por leer y dejar tu comentario!!
EliminarToda la Gloria sea solo al Señor, nuestro Dios.
Mi oración es que estas cosas que comparto sean de bendición y edificación.
"Puestos los ojos en Jesús', en nadie más, en Su Palabra y edificando y sirviendo a su amada Iglesia..
ResponderEliminarGracias por lo compartido querido amigo y hermano!!! Saludos y bendiciones para vos y tu familia.